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Vídeoarte: Wolf Vostell - 1ª Parte

Yo no quiero ser artista del siglo XX sin haber ofrecido mis comentarios sobre mi siglo. (…) La desorientación de la vida cotidiana es muy grande y yo debo hacer mis comentarios sobre eso. Se vive en una época en la que el malentendido, las divergencias humanas, las contradicciones del pensamiento y del comportamiento son muy grandes. Simultáneamente es una de las experiencias más grandes de la vida el vivir dentro de múltiples contradicciones, y ahí y tengo que ser una montaña en medio del mar más agitado // WOLF VOSTELL: LA VIDA COMO RUIDO - Autor: Ana María Sedeño Valdellós / Doctora en C. Audiovisual Facultad de Ciencias de la Comunicación (Univ. de Malaga)

Wolf Vostell, nacido en Leverkusen (Renania) en 1932, fue uno de los más importantes integrantes del movimiento artístico y filosófico Fluxus y uno de los artistas multimedia más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Creador de un arte en contacto y conflicto directo con la vida y la sociedad de su tiempo, Wolf Vostell fue un ingeniero de la vida y como tal le gustó experimentar con todos los materiales disponibles: utilizó los medios gráficos, fotomecánicos (fotografía), electroacústicos (micrófonos y osciladores), pintura al óleo, acrílica, con cemento, cobre, plomo; objetos-partituras, conciertos de música, ambientes, acciones y happenings, cuadros-objeto, vídeo… Todo ello unido mediante su concepto de dé-collage . Además, fue el primer artista del siglo XX que emplea el aparato de televisión en sus obras detrás del lienzo de sus cuadros-objeto y sus piezas de automóviles.

Sin embargo, el material musical de Wolf Vostell está disperso y sus aportaciones a este campo no han sido tan analizadas como su material escultórico o sus happenings, pero es esencial y se encuentra en todo su trabajo (happenings, arte electrónico…).

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En primer lugar, para Vostell el arte debe cumplir una estricta función social educativa. El artista debe instruir en el sentido de una educación compleja, en forma influencia invisible. El papel del artista es el de iniciador/mediador/intermediario. Vostell se sabe un documentador de su tiempo, que informa sobre lo que ve en el sentido de su época y lo que ve es, ante todo, conflicto:

Yo no quiero ser artista del siglo XX sin haber ofrecido mis comentarios sobre mi siglo. (…) La desorientación de la vida cotidiana es muy grande y yo debo hacer mis comentarios sobre eso. Se vive en una época en la que el malentendido, las divergencias humanas, las contradicciones del pensamiento y del comportamiento son muy grandes. Simultáneamente es una de las experiencias más grandes de la vida el vivir dentro de múltiples contradicciones, y ahí y tengo que ser una montaña en medio del mar más agitado (1).

Tres son los conceptos o afirmaciones que definen y posicionan la obra de Wolf Vostell.

1. La afirmación Arte=Vida, Vida=Arte viene de Duchamp y su “objeto encontrado” (objet trouvé). Si para Duchamp el arte sería el objeto totalmente descontextualizado, Vostell va más allá al decir que el hecho de ir en bicicleta o utilizar el urinario, el gesto humano corporal, el acto fisiológico es también creación artística, es decir, una teoría donde la vida queda unida o pegada al arte, puesto que cualquier acto humano es obra artística. De esta forma, impregnado de vida, el arte creará modelos para los demás, las obras generarán una enorme gama de preguntas dirigidas al espectador.

Es a finales de los años cincuenta cuando funda Fluxus junto a George Maciunas, movimiento filosófico artístico que rompe con las categorías estético-morales preexistentes, que para él significaba “El comportamiento humano como música, como producción acústica, es decir, hacer música con objetos, ruidos y el cuerpo humano delante del público”.

El I Festival Fluxus se celebra en Wiesbaden en 1962 donde Vostell presenta Kleenex , definida como Acción-Música-Dé-collage. Consistía en borrar con ácidos fotografías de periódicos, escuchar el sonido amplificado con altavoces y en lanzar cien bombillas contra un gran cristal detrás del cual estaba sentado el público que podía ver cómo estallaban. Cada bombilla hacía un ruido diferente dependiendo de su forma y medida: “yo hice visible el ruido al mismo tiempo que la desaparición de la forma: cuando mantiene su forma hace luz, cuando la pierde hace ruido. Aquellas que no estallaban hacían un ruido apagado” (2).

Decolagge Vostell

La frase que quizás define mejor la postura estética de Wolf Vostell respecto al arte musical es “el ritual de la vida está acompañado por sonidos”:

Escuchar dos reactores durante un vuelo de cuatro horas es socioestéticamente más bonito y significativo –en la segunda mitad del siglo XX- que estar sentado durante cuatro horas ante una ópera de Wagner sin abandonar la butaca. Mi concepción multimedia consiste en yuxtaponer los procesos acústicos existentes y mezclarlos con las acciones del cuerpo (3).

Esto expresa perfectamente su afirmación “Arte=Vida, Vida=Arte”, a la que puede seguirle, en términos sonoros, “la vida como ruido, el ruido como vida”.

2. La noción de Dé-collage , que plantea una amalgama dinámica de fragmentos de realidad entrecruzados y que respecto del sonido, se concibe como el principio que libera las capas acústicas durante la transformación cuando no la destrucción del objeto. El acontecimiento más definidor de su vida y que él describe como fuente de algunos de sus happenings fue un accidente de avión en que presenció parte del cerebro del piloto muerto sobre un árbol. Según él, a pesar de la tragedia la naturaleza dominaba con su belleza y fuerza. La belleza permanece y el drama no es sino un epifenómeno cuyo sentido ha de decidir el hombre: esta dicotomía creativa (belleza-destrucción, vida-muerte, silencio-ruido) es la que intenta describir con el término dé-collage:

yo empecé con una contradicción que encontré en el diario Le Figaro, el año 53, en la primera página. Un avión se cayó después de su despegue, es decir, después de su décollage , dicho en francés. (…). Que un avión cayese apenas puesto en vuelo me parecía una contradicción dialéctica. Recurrí al diccionario y observé que en sentido estricto significaba despegar y morir. Me pareció una significación exacta del proceso destructivo de la vida. Enfoqué el dualismo que hay en todo el siglo XX de las cosas positivas y negativas implicado en cada cosa de la vida y sobre todo en los objetos contemporáneos como coche, televisión, radio y avión. Naturalmente, yo empecé a arrancar carteles y poco después claro me acordé que eso producía ruido. Un ruido muy simple pero se puede dar dinámica a todo eso (4).
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