traduce

English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

Corrientes Literarias - 6ª Parte: Manierismo

AUTOR: Maikol Chocho - FUENTE: http://www.monografias.com
Continuando con Hauser: "el Manierismo ha aparecido tan tarde en el primer plano de la investigación histórico-artística" que el juicio peyorativo que está en el fondo de este concepto todavía se sigue sintiendo como decisivo y dificulta la comprensión de este estilo como una categoría puramente histórica, que no lleve implícito un juicio de valor". (Hauser, 1962, pág. 417).
En otras denominaciones estilísticas, como, por ejemplo, el Barroco o el neoclasicismo ya se ha borrado el juicio primitivo. Todavía hay que luchar con cierta resistencia interior antes de atreverse a designar como "manieristas" a los grandes artistas de este período.
En sus comienzos (s. XVII), el término "maniera" fue interpretado como el "estilo" en el más amplio sentido de la palabra. Bellori y Malvasia relacionan el concepto de maniera a la idea de ejercicio rebuscado, reducible a una serie de fórmulas, enmarcando el comienzo de esta época luego de 1520, cuando Leonardo, Miguel Ángel, Rafael y Tiziano ya habían realizado muchas de sus grandes creaciones, trabajos en muchísimos casos absolutamente excepcionales, verdaderas obras cumbres de la creación artística humana que, además casi todos reconocían como tales en vida.
En España surge tardíamente, pudiendo indicarse como sus límites las fechas de 1570 y 1600. Según los análisis de Oreste Macrí[1]es hacia finales del siglo XVI en donde el escritor Fernando de Herrera escribe sus rimas con "técnica y pasión barrocas, marcando el paso del manierismo al barroco".
De manera general, el manierismo surgió como una reacción frente al clasicismo renacentista, a cuya armonía y equilibrio opuso la exageración y el contraste. De acuerdo con la crítica moderna (desarrollada principalmente por Hauser y Drorák), la perfección de las obras clásicas de Rafael o Miguel Ángel habría llevado a una imposibilidad de asimilación por parte de sus seguidores, que se vieron obligados a buscar la expresividad mediante la acentuación de diversos elementos. En este sentido, las obras tardías de los propios Rafael -"Transfiguración"- y Miguel Ángel -"Juicio final"- habrían supuesto modelos manieristas.



Tal búsqueda de la expresividad llevó a los manieristas a un peculiar tratamiento de los cuerpos humanos, alargados con elegancia, distorsionados o quebrados. El colorido, la luz y el espacio se enfatizaron de forma parecida. Las figuras se acoplaban unas con otras, lo que complicó los escorzos o perspectivas forzadas. A los grupos del período anterior, enlazados simétricamente con soltura, sucedieron ahora las composiciones escalonadas o sobrepuestas que se agrupaban o dispersaban siguiendo normas que rompían deliberadamente con las clásicas. En la expresión de los rostros se tendió igualmente a acentuar los sentimientos, ya fueran de blanda dulzura o de agónico sufrimiento.
E. R. Curtius define el manierismo como "una búsqueda de agudezas (…), fundamentada en las figuras retóricas, que aprendieron de los poetas clásicos para ir más allá y desarrollar nuevas formas de expresarse" (Curtius, 1948 pág. 412)
Si bien surgió en el terreno de la pintura, la preeminencia dada por el manierismo a la artificiosidad se extendió a la arquitectura, particularmente en el énfasis dado a la decoración y a la escultura.
Todos los estudiosos del manierismo concuerdan en interpretarlo como manifestación artística de una época de crisis, agitada e insegura. En su temática y en sus estructuras formales se expresa la inseguridad l y las tensiones espirituales de la nueva época.
Como escribe Hauser "los artistas creadores del manierismo (…) buscan romper la sencilla regularidad y armonía del arte clásico y sustituir la normalidad supra-personal por rasgos más sugestivos y subjetivos" (ídem, pág. 420). Unas veces impulsados por la experiencia religiosa y otras por el intelectualismo extremado, consciente de la realidad que los lleva a deformarla, muchas veces perdiéndose en el juego con lo bizarro y lo abstruso". El artista abandona la autoridad de las reglas y de los modelos para escuchar "la voz íntima que se revela en su interior, la voz del Espíritu, que le da a conocer la verdad y la belleza" (Silva, 1986, pág. 274)
El Manierismo es el producto de una sociedad escéptica y preocupada por el gozo y el refinamiento, sólo entusiasmada por rodearse de belleza. La belleza no se descubre sólo mediante la simplicidad natural, sino creando un arte artificial en el que la naturaleza y la imitación dejan de ser el modelo y el eje de la creación artística. El ideal de belleza se forma en la mente del artista y es resultado, no de la imitación, sino de la especulación y el invento. Se rechaza la pretendida superioridad del arte antiguo frente al consciente conocimiento y destreza del artista y a su libertad creativa.
Como hemos podido apreciar, el manierismo refleja la tensión que se da en el siglo XVI. Los intensos conflictos ideológicos, sociales y políticos abren paso a una nueva concepción del arte.
Las obras de arte representan las escenas y el espacio en distintas partes espaciales, divididas y organizadas en forma diversa, no respetando las relaciones entre componentes.

Publicar un comentario

Entradas populares