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Arte Textil: Lineamientos estéticos del Textil Contemporáneo

Autor: Eugenia Yllades - Doctorante. Doctorado en Artes Visuales e Intermedia, Universidad Autónoma de Valencia. Autora de los libros Telares y tejedores y Corazón del Viandante.

La debilidad de las tesis ontológicas del mundo contemporáneo no permite una clarificación definida de los términos como antes era común que sucediera. Lo difuso de las fronteras entre las disciplinas actuales, impide la delimitación estricta del lenguaje artístico, y por tanto, de los conceptos que puedan ubicar la acción humana en ese campo. Por ese motivo tanto las disciplinas tradicionales como las nuevas formas del arte están buscando actualmente su ubicación en lo que podríamos llamar la atmósfera difusa del mundo.
El textil, sobre todo porque su inserción plena en el campo de lo artístico ha tenido lugar apenas en el siglo XX, también está librando su batalla. En cuanto muestra su inconformidad con las insuficiencias de su propio mundo, y va más allá para superarlas, el arte de la fibra merece y tiene el nombre de arte.



Del mundo de las posibilidades que existen en el pensamiento, el artista permite que una de ellas se complete y se acomode hacia el mundo de las formas. Lo imaginado es concretado en esa forma y no en otras que hubieran podido ser y se presenta de manera única e individual, con la posibilidad de mostrar un cierto carácter de adelanto en el tiempo en el que surge. El simbolismo queda disponible para quien
lo quiera ver; la forma artística lo muestra, lo pone ante los ojos del espectador. Según afirma *José Luis Brea, “Por ello puede decirse que una forma artística sólo nace cuando o las relaciones estructurales de una forma de darse de lo comunitario, o lo individual en relación a ello, o las posibilidades de experimentar el existir de todo ello en el tiempo, se ven alteradas.”



El textil expresa un mundo, el mundo en el que toma su forma una necesidad expresiva a través de la fibra. Tiene ese mundo su propio orden simbólico, como dice Hiedegger, su propio orden de significación y sus propios elementos que muestran el espíritu del artista en su existencia individual y social, y que se apropian del transcurrir del tiempo en el momento real y en el momento vaticinado, en ese transcurrir que adelanta la percepción y le da un sentido.

En esta época donde, como dice Brea, varias formas de expresión artística emergente son vistas como subsidiarias, no debería sorprender que el textil haya tomado su lugar entre las disciplinas artísticas, pues ha recorrido un largo trecho y ha establecido (y luego también roto) lazos con diferentes de las llamadas “artes mayores”.



Las polémicas se agudizan, la expansión del campo de las artes ocasiona que surjan nuevos géneros y obras híbridas que ya no es posible clasificar dentro de las artes tradicionales. Esto ha traído confusión y enfrentamientos, enriqueciendo, a mi ver, la experiencia artística y el desarrollo de la sensibilidad.

Muchos artistas están experimentando en la actualidad con los límites de los materiales que abarca la fibra, y cada ruptura es, paradójicamente, un enlace con la contemporaneidad. El medio por el que la obra se construye, es obligado a salir de su especificidad, los materiales son obligados a mostrar que pueden ser otra cosa y no solamente las propiedades que tienen como fibra. Los medios se toman de lo
textil, pero construyen otro tipo de relaciones entre sí con la amplitud y autonomía que les da la intervención del artista. Las relaciones con otras disciplinas se dan de una manera diferente a como se daban en otros siglos, ya no es una relación de subordinación, es una relación de iguales a partir de la autonomía que ha logrado el arte textil contemporáneo. Una vez que ha definido sus particularidades y
su condición de arte, ha sido capaz de avanzar junto a las otras disciplinas artísticas y las nuevas, y al igual que ellas, utilizar los elementos que la actualidad pone a su disposición. La búsqueda de nuevos parámetros estéticos y la travesía que las disciplinas artísticas hacen para recorrer los senderos que se abrieron con la expansión de las artes, también han sido tareas que el arte textil ha cumplido.



Partiendo de la experimentación con la tridimensionalidad, siguiendo con la desconstrucción o abandono del tejido, además de la exploración de significados a partir de sus relaciones con lo humano, su lugar en la sociedad, y más recientemente su relación con la tecnología y los diferentes soportes que ofrece el mundo contemporáneo, el arte de la fibra ha encontrado muchos lenguajes para expresar su presencia. Lenguajes totalmente acordes con la expresión artística actual que nos proporciona significados sensibles. Dentro de esa expresión podemos encontrar objetos tan diversos como artistas que los producen, y como dice Octavio Paz (Paz, Octavio. El arco y la lira.1975. FCE. México. p.16.)“...esas diferencias no son el fruto de las variaciones históricas, sino de algo mucho más sutil e inapresable: la persona humana”

El textil artístico contemporáneo no es una expresión que surja de la masa, ni que obedezca a la moda, sino que se apropia de materiales para ofrecer una suma de propuestas en la búsqueda de nuevos significados consolidando así sus propios parámetros estéticos.
Su sempiterna condición de oficio, manualidad o artesanía, ha hecho que muchos consideraran al textil como una actividad subordinada o marginal. Como es sabido, el desarrollo del arte contemporáneo a partir de las vanguardias, nos demuestra que como nunca, el textil obedece a las determinaciones del arte. Los artistas que ejercen esta disciplina, integran en sus trabajos técnicas de otros sectores, pero las
llenan de una riqueza expresiva específica que permite la integración de dichas técnicas sin sacrificar en absoluto el sentido artístico.



La búsqueda de nuevas formas expresivas ha llevado a la insistencia sobre las propiedades de dichos materiales y, como es normal en grandes grupos del arte actual, el objeto como obra realizada ha sido opacado por la idea supuesta en ese objeto, por lo que la valoración se ha encaminado más a la poética del artista y a las metáforas o explicaciones utilizadas para lograr dicha expresión, más que a la pura
percepción directa del objeto. Esa implicación de la idea como más importante que la producción es propia de las expresiones meta-artísticas.

La producción de objetos meta-artísticos (Para un acercamiento a este concepto, ver Valdivia, Benjamín. Los objetos meta-artísticos y la
sensibilidad contemporánea. Azafrán y Cinabrio Ediciones/UAZ. México, 2007.) es un argumento explicativo que nos permite afirmar que el textil, en este actual desvanecimiento de las fronteras, está avanzando de forma pareja a las demás artes —es decir, junto a las llamadas artes mayores—, pues además de producir obras de arte, ha ido más allá y también llega a producirse como objeto meta-artístico.
La producción del textil contemporáneo ciertamente construye obras artísticas, tiene estructuras que significan, objetos materiales trabajados por el artista, los cuales contienen información sobre la sensibilidad del autor y sobre los signos que éste ofrece al espectador.

Las obras del arte textil contemporáneo están sujetas a la comprensión por un captar objetivo a partir del ser material de la obra, que es de lo que parte Heidegger. Las cualidades de los materiales usados por esta disciplina son puestos bajo la mira para definir su especificidad y lo que tiene de particular, lo cual ayuda a diferenciarla de cualquier otro sector del arte. El ser material de la obra es lo que, en principio, determina la autonomía de cada disciplina, aún en esta época donde todo se mezcla (en cuyo caso es la materialidad de la combinación lo que se vuelve determinante).

Se puede observar en el arte textil contemporáneo una creciente conciencia crítica, se ha liberado de la carga artesanal, utilitaria o de ornato y amplía el orbe de la sensibilidad de quien asiste a ver su obra.

El lenguaje que se utiliza en el textil contemporáneo, no es un lenguaje común, superficial, sino uno lleno de símbolos, de metáforas, con un contenido que, como señala Heidegger respecto del arte, exige develarse en el contacto con quien asiste a sus manifestaciones. Es una invitación a ingresar a un mundo que no podemos encontrar más que en esa expresión artística. Sólo a través de ella es que se da el
conocimiento de mundos sensibles específicos que no se encuentran en la expresión de otros ámbitos del arte.

La legitimación social del arte del que tratamos se ha dado a través del aparato que impone la definición de la expresión artística: los museos, galerías y coleccionistas. Ha ocupado todos los lugares que ocupan las demás disciplinas plásticas y está presente en las manifestaciones recientes tales como las instalaciones, el performance, la intervención, el arte efímero, etc., donde por medio de los híbridos se trata de transgredir los límites de las artes tradicionales.

La intrusión de las nuevas formas en el transcurrir ancestral de los hilos ha dado como resultado una expresión que busca llevar al límite la flexibilidad y la extensión de los materiales. La transparencia posible, lo moldeable que puede llegar a ser, la capacidad de adquirir color, la estrecha relación que puede tener con la naturaleza, la aceptación de sustancias que modifiquen totalmente sus características
originales, el poder cortar, machacar, doblar, estirar, plegar, coser, extender, etc., hace de los hilos y fibras una fuente xtraordinariamente rica de inspiración y creación.

El textil y la fibra son manejados actualmente para mostrar formas y estructuras que provienen de un proceso creador que emite propuestas originales a la sensibilidad, líneas de conducción que la dirigen a una experiencia de su momento, pero que contiene como trasfondo el mito primordial del acercarse al tejido y las fibras como espacios del espíritu originario del hombre

El arte textil ha llegado a un punto en que no es posible darle una definición cerrada, no podemos acotarlo entre conceptos que no alcanzan a cubrir los territorios que se están explorando, sólo podemos esbozar líneas y, más bien, es necesario dejarlo libre para, después y con esa misma libertad, construir el marco teórico y conceptual que exige el carácter de sus productos en el presente. La práctica de los
artistas nos conducirá a nuevas sendas, a nuevas preguntas, pero si no, ¿de qué se trata entonces el arte?



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