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Arte Religioso

Formas tan dispares como las pirámides de Egipto, las catedrales cristianas, las mezquitas musulmanas o las colosales imágenes japonesas de Buda, responden en el fondo a una misma inquietud humana, el sentimiento religioso.1273588493
El arte religioso es aquél relacionado con cualquier creencia, culto o rito vinculados con las divinidades, las fuerzas sobrenaturales o el más allá, cuya función es fomentar la piedad y el fervor de los pueblos y facilitar sus cultos. La historia del arte ha estado indisolublemente ligada desde sus más remotos orígenes a la religión. En este sentido, el concepto de religión incluiría no sólo las grandes creencias universales (cristianismo, islamismo, budismo, judaísmo) sino también todo un amplio espectro de cultos mágicos y supersticiones que han afectado tanto a pueblos primitivos como civilizados.
Las principales manifestaciones del arte religioso se extienden por el ámbito de la arquitectura (templos, basílicas, catedrales, sinagogas, mezquitas), la escultura y la pintura (imágenes de divinidades, santos y profetas, en solitario o formando escenas, inspiradas la mayoría de las veces en los textos sagrados), el grabado, las miniaturas (códices cristianos medievales) y las artes decorativas; es decir, la religión ha impregnado en todos los tiempos la historia del arte y ha sido una destacada fuente de inspiración.

 

teotihuacan

Teotihuacan

Orígenes y primeras civilizaciones
Una de las primeras funciones del arte fue la religiosa y mágica. Ni las pinturas de Altamira, ni las Venus de la fecundidad neolíticas, ni tampoco las estatuas divinizadas de los faraones, todas consideradas en la actualidad grandes obras patrimonio de la humanidad, fueron concebidas en su tiempo para deleite estético, sino para cumplir una función religiosa, bien dirigida a propiciar una abundante caza (pinturas prehistóricas) o a rendir culto al faraón-dios, o bien relacionada con ritos de fecundidad, caso de las Venus prehistóricas de rotundas formas.
Quizás sean las pinturas rupestres el mejor ejemplo de las primeras representaciones artísticas religiosas, cuyo carácter mágico queda atestiguado por su hallazgo en los rincones más apartados de cuevas y abrigos y por la existencia de numerosas figuras pintadas sobre otras anteriores, ya que una nueva cacería requería nuevos ritos propiciatorios, según una magia mimética por la que la posesión de la imagen facilitaba la captura del animal en la realidad.

La religión también rigió la evolución de las artes de las antiguas civilizaciones. En Egipto, pueblo dominado por la casta sacerdotal y regido por el faraón, a quien se consideraba de origen divino, la arquitectura (pirámides y templos colosales), la escultura y la pintura (escenas de la vida cotidiana que acompañarían al muerto en su vida de ultratumba) no tendrían razón de ser sin el enorme peso de la creencia en la inmortalidad.
También los pueblos mesopotámicos lograron una considerable variedad de formas artísticas religiosas: los templos sobre zigurats (torres escalonadas) babilonios, las estatuillas monolíticas de sacerdotes sumerios y acadios, y los relieves de cilindros-sello con escenas rituales o representaciones del árbol sagrado o árbol de la vida.
En Grecia, el arte religioso estuvo representado principalmente por los templos, construidos según los órdenes dórico, jónico o corintio, y destinados a albergar las imágenes de la divinidad, y por las esculturas de dioses y héroes, atendiendo siempre a unos ideales clásicos de proporción y belleza. Estos ideales se transmitieron posteriormente a la civilización romana.

Arte Cristiano

En occidente, tras la difusión por todo el Imperio Romano de una nueva religión, el cristianismo, el arte vivió ligado íntimamente a la religión hasta la época contemporánea.

El primitivo arte cristiano cristalizó en las pinturas de las catacumbas, en la construcción de basílicas y en multitud de relieves de sarcófagos en piedra.


El arte cristiano medieval, tanto el románico como el gótico, que acabó extendiéndose por casi toda Europa, debió en gran parte su desarrollo a la difusión de la orden benedictina tras las reformas de Cluny y Cister, que se basaron en las formas artísticas para divulgar la doctrina cristiana entre una inmensa mayoría de población carente de cultura. Algunos de sus ejemplos más impresionantes fueron la desaparecida abadía de Cluny, las catedrales de Santiago de Compostela y Chartres, los frescos catalanes románicos, los códices iluminados y las vidrieras de estilo gótico, y la pintura flamenco al óleo.

El arte renacentista cristiano resultó de la combinación de las doctrinas cristianas con la nueva mentalidad humanista, que había rescatado la filosofía clásica. Pese a que se ha querido ver en las artes del Renacimiento una profunda paganización, obras arquitectónicas como la basílica de San Pedro y pinturas como los frescos de la capilla Sixtina o los lienzos ejecutados por el Greco demuestran la importancia del cristianismo en la cultura renacentista. Esta sacralización del arte llegó a su apogeo en el barroco, época de gran exaltación religiosa dentro del catolicismo, con los arquitectos Gian Lorenzo Bernini y Francesco Borromini y con pintores como Caravaggio, maestro del claroscuro. Tal espiritualidad artística prendió también en los dominios europeos, como puede apreciarse en el barroco iberoamericano.

 

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Gian Lorenzo Bernini, detalle del baldaquino de San Pedro (1624-1633).


A partir del siglo XIX, la evolución del pensamiento occidental impulsó una secularización que afectó al arte occidental y cambió sus formas de manifestación religiosa. Entre las personalidades que han contribuido al arte cristiano moderno cabe mencionar a los arquitectos Antonio Gaudí, Le Corbusier y Luis Barragán; los pintores Georges Rouault, Henri Matisse, Salvador Dalí, José Clemente Orozco y Graham Sutherland, y los escultores Auguste Rodin, Jacob Epstein y Ernst Barlach.

Arte islámico y judío
Otras dos grandes religiones de la humanidad, como es el caso del Islam y el judaísmo, han tenido mucha más importancia teológica que artística debido a la prohibición de representar figurativamente a la divinidad para evitar la idolatría y preservar el monoteísmo. Así, las representaciones artísticas, inexistentes en el ámbito escultórico y pictórico, quedaron constreñidas a la arquitectura y a las artes decorativas.


El edificio más característico de la arquitectura musulmana es, sin duda, la mezquita, donde los fieles se reúnen para realizar sus rezos y cuya tipología esencial quedó establecida en el siglo VII a partir del modelo ofrecido por la casa de Mahoma.

En cuanto a las artes decorativas, los musulmanes fueron maestros en la decoración con mosaicos y estucos, utilizada en las mezquitas.
El judaísmo ha conocido un desarrollo artístico ejemplificado en la arquitectura de las sinagogas y en un arte decorativo en que predominan los motivos geométricos y vegetales. La aparición de artistas judíos de renombre es un fenómeno moderno, con figuras de peso en el arte religioso como el pintor Marc Chagall y el escultor Jacques Lipchitz.

Religiones orientales y precolombinas
Civilizaciones orientales como la china, la india o la japonesa han visto florecer milenarias formas artísticas emparentadas directamente con la presencia de creencias como la budista y la hindú.

El budismo, que en un principio prohibió la representación figurada de Buda y tuvo que expresarse escultóricamente con formas simbólicas, acabó por plasmarlo en gigantescas representaciones tridimensionales como el japonés "Buda de Kamakura"; en arquitectura, la religión budista impulsó la construcción de los stupas, monumentos funerarios de peregrinación con forma semiesférica, y los monasterios llamados viharas y chaityas, en su mayoría rupestres. Por su parte, el hinduismo, que alcanzó su máximo esplendor en la India, se expresó en unos riquísimos y sensuales relieves escultóricos y en construcciones religiosas como los templos escalonados con cubiertas en forma de huso y las ciudades-santuario con sus peculiares gopuram (puertas), cuajadas de relieves.
A su vez, las distintas civilizaciones precolombinas florecientes en América, organizadas teocráticamente, legaron a la humanidad brillantes arquitecturas, como las pirámides escalonadas mayas, y esculturas monolíticas y esquemáticas.

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Fuente: EntradaGratis.com

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