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Juan Manuel Díaz Puerta: el pintor y su obra

juan manuel1 Juan Manuel Díaz Puerta, nació el 1º de Septiembre de 1965, en  Concepción del Uruguay, Pcia de Entre Ríos, Argentina.  Reside en Escobar, Pcia. de Buenos Aires, Argentina. Pintor de estilos muy variados, paseó sus obras por las grandes ciudades del mundo.
Reportaje esclusivo (picar  AQUI)
Página y exposición permanente (picar AQUÍ)

Exposiciones

2009: Recepción Embajada Argentina, Guatemala.
2008: Museo Agustín Campiglia, Belén de Escobar, Buenos Aires, Argentina.
2007: Museo Agustín Campiglia, Belén de Escobar, Buenos Aires, Argentina.
2005: Galería de la Recoleta, Buenos Aires, Argentina.
2004: Museo Metropolitano, Buenos Aires, Argentina.
2003: Galería de la Recoleta, Buenos Aires, Argentina.
2002: Centro Cultural Recoleta. Buenos Aires, Argentina.
2001: Salón de las Artes y Sala de Conferencias, Casa Rosada. Buenos Aires,
Argentina.
Exposición1
2000: Galería Margarita Summers. Madrid, España.
1999: Circolo Arci Nova. Agorá. Pisa, Italia.
- Sala Unicaja. Almería, España.
- Sala La General, Loja. Granada, España.
- Casa Fuerte Bezniliana. Rincón de la Victoria. Málaga, España.
1998: Galería Zafira. París, Francia.
1997: Galería Margarita Summers. Madrid, España.
- Circolo Arci Nova. Agorá. Pisa, Italia.
- Sala Unicaja. Almería, España.
- Sala Unicaja. Antequera, España.
1996: Casa de la Cultura. Belén de Escobar, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.
1994: Centro Cultural Recoleta. Buenos Aires, Argentina.
1991: Centro Cultural Recoleta. Buenos Aires, Argentina.
1985: Casa de la Provincia de Buenos Aires. Buenos Aires, Argentina.
1984: Banco de la Ribera. Belén de Escobar, Buenos Aires, Argentina.

Estudios cursados:
- Licenciado en Artes Visuales IUNA 2005
- Profesor Nacional de Pintura, Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, egresado en 1987

1Acrílico sobre tela (blanco y negro)
Algunas Críticas
Arte al Día, Julio de 2004
Por Rafael Squirru.
Tuve una sorpresa al recorrer la muestra de Juan Manuel Díaz Puerta, a quien desconocía. Me explicó que vive en Escobar y que pasó una larga estadía en España. Formado en la Academia Nacional Prilidiano Pueyrredón, Puerta es un eximio dibujante y un pintor que se desenvuelve con soltura en los generosos tamaños de unos tres por cuatro metros.
Hacían falta salas de la amplitud de este museo para alojar obras de tanto aliento: mérito que atribuyo a la curadora de la muestra y al director del establecimiento. Pero Díaz Puerta no sólo sorprende por la calidad y magnitud de sus trabajos, sino por la hondura simbólica que los anima.
2 Acrílico sobre tela (blanco y negro)
Como los grandes simbolistas al nivel de Fanton Latour o de Odilon Redon, Díaz Puerta se apoya en la precisión de la línea que luego será enriquecida con acrílicos raramente empastados en algunas zonas.
Grandes composiciones como “Después de la guerra” o “Somos hermanos” nos muestran una galería de animales entre los que sobresalen los elefantes y también algunos caballos y felinos.
No hay duda de que el mundo animal obsesiona a Díaz Puerta, como en su momento obsesionó a H.G Wells. Pienso en “La isla del doctor Moreau”.
Camina sobre las aguas Camina Sobre las Aguas
Un artista de excepción, este joven maestro hubiese sido convocado en el Renacimiento para pintar estancias del Vaticano como las que pintó Rafael Sanzio.

Nueva Mirada
Presentación para el catálogo de la muestra en el Centro Cultural Recoleta. Buenos Aires, marzo de 2002
por Fermín Févre
3 Acrílico sobre tela (blanco y negro)
Según Pierre Francastel cada época tiene su espacio pictórico. Así el Quatroccento y su espacio plano; el Renacimiento con el espacio cúbico; hasta llegar al espacio poético ilusorio; los planos dislocados del cubismo y el simultaneísmo de su mirada, hasta llegar al espacio pictórico de nuestros días, pasando por diferentes tratamientos a lo largo del tiempo. En cada caso la pintura asumía, con su lenguaje una situación epocal; una manera de ver al mundo y de expresarlo en términos plásticos.
4 Acrílico sobre tela (blanco y negro)
En la contemporaneidad, encontramos un espacio escenográfico característico de los años 80 que se prolongó como moda hasta los primeros tramos de la década siguiente. En ese espacio, en el que la mirada iba de arriba hacia abajo el hombre aparecía empequeñecido; a veces, rodeado de objetos de una escala superior o equivalente.
El proceso atosigante de la globalización, con su pensamiento único omnipotente le otorgaba al hombre un lugar marginal que lo desplazaba de todo centro de interés. Ese hombre empequeñecido, prácticamente ausente en el protagonismo pictórico, carente de identidad, tenía, obviamente, su razón de ser. El arte registró, de ese modo una realidad insoslayable.
5 Acrílico sobre tela (blanco y negro)
Motivan estas reflexiones las pinturas acrílicas de reciente creación donde el artista establece una línea de horizonte, siempre hacia arriba, como un lugar de llegada. Casi siempre aparece en ese sitio un arco o portal de acceso, o una luz cenital que ilumina la escena.
El carácter simbólico de las imágenes es evidente, sin forzar con ello interpretaciones determinadas. Hombres o elefantes configuran imágenes indiscernibles, apenas sugeridas en procesiones o agrupamientos misteriosos.


El río de los sueños – Acrílico sobre tela (blanco y negro)
Este joven artista, dominador de su técnica, aporta así una mirada diferente y plantea sus obras desde una originalidad expresiva que hay que destacar.
Su pintura nos lleva a otra mirada, que rompe con el punto de perspectiva más frecuente en nuestros días. Cuando estamos sumidos en el mayor desconcierto de nuestra historia presente, en medio de una crisis de identidad que ha colocado a los argentinos en un estado de disgregación y ausencia de reglas y valores que se respeten, Juan Manuel Díaz Puerta nos invita con sus pinturas a elevar la mirada hacia un sentido más trascendente y espiritual. Su virtud está en que lo logra.
El Valle de la Ermita El valle de la Ermita – Acrílico sobre tela (blanco y negro)
Díaz Puerta recupera la épica en su arte

Ambito Financiero, Buenos Aires, 26 de abril del 2002
por Laura Feinsilber
Juan Manuel Díaz Puerta (Entre Ríos, 1965), presenta en el Centro Cultural Recoleta una obra de carácter épico. Toda una rareza en tiempos en que lo contemporáneo casi excluyentemente se asocia con lo desangelado, lo críptico, lo que se apoya en el discurso intelectual, también lo banal y carente de contenido.


Resplandor crepuscular – Acrílico sobre tela

Épico también se relaciona con lo heroico y así puede calificarse al hombre contemporáneo en su lucha por la supervivencia en un mundo despiadado, creado por otros hombres. Sólo que algunos se resisten. Obras de grandes dimensiones (510 x 250 cm.), pictóricamente muy elaboradas, de un cromatismo que acentúa el carácter épico y su contenido espiritual, misteriosa también por la presencia de los elefantes que en tiempos remotos eran emblema de la sabiduría, la templanza, la eternidad e incluso la piedad. Merece verse.
Espíritu ascensional.

trip_03G Triptico
La Nación, Buenos Aires, 21 de Abril de 2002
por Aldo Galli
Sorprende la exposición de Juan Manuel Díaz Puerta tanto por el sentimiento dramático que transmite como por el entorno escenográfico que envuelve las imágenes en una atmósfera en la que se adivina más de lo que se ve. Su imaginación poética tiene un tinte heroico que es socorrido secretamente, desde las sombras. Por las precisiones del dibujo que ilumina las formas. Lo que en otros podría parecer grandilocuente, en su caso induce al asombro por la cohesión con la que mantiene su espíritu ascensional.

tikal-Mas cerca del sol Tikal – Más cerca del sol - Acrílico sobre tela (blanco y negro)

La explosión esta claramente dividida en dos partes: una, de grandes y complejos trabajos de claroscuro; la otra, mas reducida de bocetos para Posguerra. Los primeros son trípticos de más de cinco metros de lado por dos y medio de altura realizados con acrílicos sobre tela. Hombres y animales se mueven en espacios tenebrosos y apenas iluminados por una luz cenital hacia la que convergen. Se caracterizan por el poder de sugestión que irradian. Las penumbras les dan un clima que oscila entre lo épico y romántico, como si evocase tiempos anteriores de la pintura. Algo colosal anuda las instancias.

trip_04G Triptico - (monocromático)

La tríada de bocetos está realizada con una paleta neutra que encara más definidamente el tema. Persiste el vigor del claroscuro, pero de las luces y las sombras recortan y definen en un clima menos umbrío las formas de los caballos y los elefantes que sugieren las piezas mayores. En aquéllas, el movimiento está dado por la disposición de las luces que aluden e insinúan; en éstos, por las líneas que contornean parcialmente las imágenes y, las dilucidan enérgicamente.

Arte al día, Buenos Aires, 4 Abril de 2003
por Christine Castro Gache
No hay nada más justo que la voz del cuerpo. Apenas uno la percibe, comienza a oscilar su pico tropical, al principio rozando una hoja, luego, con mayor fuerza, golpeando el tallo con violencia. Sumiso como aquel hombre primero que los relámpagos enceguecían, uno se echa para mejor arder.


Triptico – Jaguar – Acrílico sobre tela
No hay nada más justo que la voz del espíritu, niño cantante que el viento no puede asustar. Entre las ramas del vergel rojo se desliza riendo, y su carcajada estalla clara, y las manzanas se ríen con él. Todo es alba, todo es carmín: canta más fuerte niño, que si escuchas bien, acecha el temporal
No hay nada más justo que la voz de Díaz Puerta. Savia voraz y tumultuosa, es palpable su fluir. Lo que interesa desde la ojeada inicial es la fuerza ciclópea que emana de sus pinturas, y si bien impresiona el trazo seguro de sus columnas altas y mudas, de las manadas de elefantes que parecieran surgir de cielos revueltos, o de las geométricas puertas que, al decir del pintor mismo, constituyen la esencia de la identidad percibida a través del juego con su nombre, no es la forma sino la médula que estremece.

El día de los Valientes
El día de los valientes – Acrílico sobre tela (blanco y negro)
Sin tener que pensar, de inmediato uno es arrasado por invisibles y sonoros océanos, que se balancean detrás de la materia con presencia terriblemente verde, terriblemente salada. La mano crispada del hombre que grita en "Expulsión de los vendedores del templo" transmite pathos de manera cabal, mas su trazo extendido es sólo parte del misterio. El verdadero logro de Díaz Puerta es sin lugar a dudas su inusual escucha de las voces escondidas y su dócil obediencia para plasmar los que ellas cantan.

Sus Palabras

Necesito expresar de alguna manera lo que no puedo traducir a palabras o gestos o acciones. Tal vez lo más sano sería poder ponerlo en palabras.Descargo mis problemas de comunicación a través de un lenguaje plástico.
Básicamente son mis emociones. La imagen es intraducible.
Transmito lo que soy y confieso que busco adhesión.
Pintar es un trabajo. Vería una connotación negativa si el pintor pintara algo que no siente o atenta contra sí por satisfacer algún interés. No creo que las personas se vendan a través de su trabajo. Más bien producen algo que encuentra eco, mercantilmente hablando, en la demanda.

Veo a mis trabajos como un todo continuo. Son como pasos necesarios, todas las huellas dejan un rastro.

Tengo varias etapas,pero no siento que hayan terminado. Por ejemplo a los temas "andinos" vuelvo cíclicamente. Con respecto a los paisajes, pienso volver pronto. Ahora estoy pintando en blanco y negro, que es como volver a mi origen cuando era adolescente y dibujaba solo en esos tonos.
Veo a esa etapas no tanto como algo que pasó sino más bien algo que tengo incorporado.

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